“Ya no tienen vino” Juan 2, 1-12
"El Señor es invitado a una boda en compañía de sus apóstoles. María
también está presente. Entonces, María ve a los pobres recién casados en un
problema. ¿Y qué hace? Pide un milagro. ¿No es acaso una demostración fehaciente
de cuan fuerte era su fe en su divinidad, a pesar de que él nunca la había
manifestado?
A menudo se suelen preguntar que hacían Jesús y la Santísima Virgen
en una fiesta de boda, por que participaban precisamente de un casamiento.
Se comprendería mejor quizás que hubiesen ido juntos a la sinagoga o
fijado un tiempo de ayuno.
En tercer lugar, se suma que el Señor obra en esa oportunidad el
primer milagro, el primer prodigio tangible, marcando así el inicio de su vida
pública.
Quizás conozcamos ya la respuesta corriente que se suele dar a esta
pregunta: Jesús quería santificar la vida matrimonial y expresar su respeto por
el estado matrimonial. Evidentemente la respuesta es correcta.
Consideremos además que hasta ese momento el Señor había pasado
treinta años de vida en el seno de la Sagrada Familia. Teniendo en cuenta todas
estas cosas se demuestra entonces que Jesús santifica en aquella hora el
matrimonio o al menos da testimonio de su respeto por el matrimonio sí, no
solamente por el matrimonio sino también por la persona casada.
El Señor pone de manifiesto su valoración del matrimonio, de los
esposos, y de lo que es consecuencia del matrimonio: la familia.
Vale decir que la mirada del Señor se dirige plenamente hacia la
célula primordial de la sociedad humana, el matrimonio y la familia. "(La
actualidad de María, Lunes por la tarde . . . – PJK)
ORACION
Tu santuario es nuestro Nazaret
donde el sol de Cristo irradia su calor.
Con su luz clara y transparente
da forma a la historia
de la Sagrada Familia,
y, en la venturosa unión familiar,
suscita una santidad cotidiana
fuerte y silenciosa.
Para bendición de tiempos desarraigados,
en este Nazaret
Dios trae salvación a las familias;
allí donde los hombres se consagran a Schoenstatt,
El quiere regalar con clemencia
santidad de la vida diaria.
Haz que Cristo
brille en nosotros con mayor claridad,
Madre, únenos en comunidad santa;
danos constante prontitud para el sacrificio,
asi como nos lo exige
nuestra santa misión.
El universo entero
con gozo glorifique al Padre,
le tribute honra y alabanza
por Cristo con María
en el Espíritu Santo,
ahora y por los siglos de los siglos.
Amén.
Y me consagro a ti, diciendo: Oh Señora mía, Oh Madre mía. . . . .
PROPOSITO
Hoy daré gracias a Dios por el don del amor,
la sexualidad, la vida de la pareja y la vida que es fruto del amor
conyugal.
Irene
Bareiro